Curiosidades.

Una sociedad curiosa esta de los romanos, tenían preservativos, existía el divorcio, carros con taxímetro, comida rápida, puertas automáticas, calefacción central, ascensores, fincas con vecino cotilla………………..

En el circo romano, los espectadores trataban de conseguir sangre del gladiador victorioso ya que creían que ésta les daba salud y suerte. Y con el sudor las mujeres hacían cremas para el cuerpo. Las mujeres, y en especial las matronas, pagaban sumas desorbitadas por pasar la noche con un gladiador o atleta musculoso, e incluso algunas ponían como condición que no se lavaran después de la lucha o la competición.
El calendario romano tenía unos 200 días festivos, había uno o dos días festivos por cada día trabajado.Los emperadores romanos regalaban trigo y entradas para los juegos circenses (carreras de carretas y otros) como forma de mantener al pueblo distraído de la política. De ahí surgió en el siglo I la locución “Panem et circenses” (Pan y circo).Uno de los espectáculos que más gustaba en Roma consistía en atar a un hombre a una estaca y ver como una fiera hambrienta lo despedazaba. Si moría muy rápido o los desgarros no eran muy espectaculares, el público se enfadaba y pedía mas sangre.


Curiosidades SexualesEl símbolo de Pompeya, la antigua ciudad romana que fue destruida por la erupción del volcán Monte Vesuvius, era un pene con alas. Con él, pretendían evitar el mal de ojo por las envidias de su prosperidad. El símbolo utilizado por los romanos para ahuyentar la mala suerte era cruzar los dedos, que ha permanecido hasta nuestros días.Los romanos distinguían 3 tipos de besos: El osculum, que se daba en la mejilla entre amigos; el basium, en los labios; y el suavem, que se daban los amantes.

Curiosidades Matrimoniales

Si el marido en la noche de bodas no era capaz de “desflorar” a su esposa, ésta consumía el coito con una imagen de madera del dios Priapo, que era representado con un enorme falo erecto.

Para que en la noche de bodas al novio no le faltara energía, las madres de las muchachas colocaban una jarra de miel junto al lecho.

Cuando una novia se disponía a atravesar el umbral de la casa del novio, adornado con una alfombra de ramas, ésta era levantada por el novio, en recuerdo del episodio mitológico del rapto de las sabinas.

Las mujeres romanas, para evitar quedarse embarazadas, buscaban amantes espadones, es decir, castrados en edad adulta y que no tenían, por tanto, rasgos de eunuco.

La mujer pasaba del poder paterno al del marido, y si se quedaba viuda al de su hijo mayor.

Higiene y Cosmética

Los romanos se lavaban diariamente la cara, las piernas, los pies y los dientes con un trapo y una palangana; cada 8 días, por prescripción médica, se lavaban todo el cuerpo en un recipiente. A partir del s.III a.C. se pone de moda la costumbre del baño y los ricos construyen bañeras en sus casas.

Para el aseo personal utilizaban: bastoncillos para las orejas, espátula para los dientes, rascadores para todo el cuerpo, lima de uñas…

Los romanos se lavaban los dientes con orines siendo los de la Hispania los más cotizados. Se envasaban en ánforas precintadas y eran repartidos por el Imperio.

Para los romanos, bañarse no era sólo cuestión de higiene, era una de sus actividades de ocio predilectas. En los baños públicos romanos se compartía una esponja sumergida en un balde de agua con sal para compartir la limpieza de la parte noble de las nalgas.

Las mujeres fabricaban su propia base de maquillaje con vinagre, miel y aceite de oliva. Para conseguir un color blanquecino en la cara usaban plomo (venenoso), excrementos de cocodrilo, harina o polvos de talco. Sonrosaban las mejillas con nitrato rojo (venenoso). Conseguían los pintalabios con frutas podridas, heces del vino o minio (tóxico).

La depilación era utilizada tanto por hombres como por mujeres, al considerarse cuestión de higiene, mediante pinzas de depilar, cera o resina, cáscara de nuez quemada, cremas depilatorias… En las barberías los hombres se afeitaban, se cortaban el pelo y se hacían la manicura.

Las mujeres disponían de todo tipo de utensilios para el cuidado del cabello: tintes, pelucas, postizos, peines (de madera o de hueso), pinzas, cintas, diademas, rulos… Las familias ricas tenían peluquera propia.

Jenny y Leidy.

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